Un día me di cuenta
que podía caminar,
bendije el suelo,
la arena, el mar, el pasto,
hasta el fucking perro
que ensució mi pie
tuvo otro sentido.
Un día, caí en el rollo
de que podía hablar,
no solo hablé,
hice del hablar
un canto,
busqué las palabras
más hermosas,
incluso inventé
otras nuevas para
que nunca faltara
la belleza en mi boca.
Después,
asumí que podía oir,
y tu voz fue celeste,
la voz de quien odié
tomo un color agradable,
la voz de todo el mundo
se transformó en música,
y la música fue celestial.
Una vez me quemé y
sentí el dolor,
pero luego sentí tus caricias,
y agradecí la llama
que me tocó, y comencé
a tocar el viento,
a tocar los pensamientos,
acariciar las mejillas
húmedas por la pena.
Los dedos que tocan
con dulzura, hacen
sanar las más terribles
heridas.
Sin pensarlo,
¡Oh sí!, ¡Puedo ver!.
y es imposible describirlo,
hay que vivirlo,
hay que morirlo,
y hay que resucitarlo.
Alguien me dijo
el agua es insípida,
que equivocado está,
no hay un sabor más dulce
para una garganta
sedienta,
que una sola de sus gotas.
Ya no hablar de un beso,
si hasta comer tierra
llega a ser un placer
si puedes sentir su sabor.
Creo que estoy listo,
no ha de ser tan dificil,
quizás ya lo he hecho
y ni cuenta me he dado,
pero un día estaré
consciente,
y serás quien me acompañe,
cuando lo sienta lo sabré,
cuando te lo de
no me lo devuelvas,
multiplícalo,
porqué?
por que sí...
así de simple
será saber amar.
Bueno, ya era hora de escribir poesía, fue mucho tiempo de amor, tal vez demasiado, también mucho tiempo de sufrir, estoy seguro que demasiado, es el tiempo de expíar, es el tiempo de sanar, es el tiempo de escribir.
miércoles, 31 de octubre de 2007
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