Me levanto temprano y comienzo a preparar la tierra,
sudo y mis manos sangran, mi espalda me duele,
pero la tierra está lista.
Comienzo a esparcir las semillas, con cuidado,
con paciencia, hasta con amor se podría decir,
y luego a tapar la tierra, alejar las aves y seguir sudando.
Me voy a dormir confiando en que pronto germinarán,
tengo sueños de prosperidad,
y cosechas abundantes, mas,
cuando despierto, el suelo se ha convertido
en un desierto, y debo volver a empezar.
Noche tras noche es lo mismo,
día tras día se repite el cuento,
¿qué estoy haciendo mal?
y quien me vendió las semillas
más encima me viene a cobrar,
a cobrar la cosecha,
que hace tiempo debió explotar.
Creo que soy yo el que va
a explotar.
Bueno, ya era hora de escribir poesía, fue mucho tiempo de amor, tal vez demasiado, también mucho tiempo de sufrir, estoy seguro que demasiado, es el tiempo de expíar, es el tiempo de sanar, es el tiempo de escribir.
jueves, 29 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Quédate
Quédate que yo me iré, conserva tus secretos, tus flores conserva tus clandestinos amores. Mantén viva la pasión clandestina de pocas h...
-
Medio mundo entre nosotros y no se nota. ¿A quien engaño? Sí, claro que se nota. Se nota en la piel en el aroma, en la sangre que vuela por ...
-
Entre tanto ir y venir, andar y desarmar lo andado un momento de paz, un instante de quietud, la luna menguante en noches de un verano infin...
-
¿Quién eres tú? Me dices que eres otra, que años que parecen vidas han pasado por tu vida, y la muerte de cada una cargas en tu espalda. Mas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario