Orgullo
¡Bah!, que palabra pendenciera,
qué vocablo discordante,
qué estúpida abominación.
Paria de la dignidad,
puta callejera que seduce la autoestima
dándole placer por unas chauchas,
degradándola más cada día.
No tengo rimas dóciles para esta peste.
Orgullo, lepra de la caridad,
pederasta sodomita, de la
inmaculada sencillez
ingenua y enaltecedora.
Orgullo, veneno del alma,
de los pueblos, de las razas
y las naciones.
Tumor maligno de lo bello,
que al ramificarte
pudres lo hermoso.
Orgullo, bodrio.
Orgullo maldito.
Orgullo enajenante.
Orgullo humano.
Bueno, ya era hora de escribir poesía, fue mucho tiempo de amor, tal vez demasiado, también mucho tiempo de sufrir, estoy seguro que demasiado, es el tiempo de expíar, es el tiempo de sanar, es el tiempo de escribir.
viernes, 14 de diciembre de 2007
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