De aperitivo, tu fragancia,
el sabor de tu piel
en suaves tragos
que me arden.
Como entrada, tu boca,
carnosa, dulce y viva.
Exhalando el deseo,
comenzando a rasgar,
comenzando a dañar.
Mi plato fuerte, tus tetas,
dulces curvas turgentes
servidas sobre tu cintura excelsa.
Acompañadas de tu sexo
fértil, caliente, danzante,
el que engullo sin cubiertos,
mas, con delicadeza
al sazón perfecto de tus caderas,
obra maestra de la naturaleza,
proporción exacta del éxtasis,
puente en llamas
entre este mundo y el otro.
Me bebo tu cuello,
aderezo con tus brazos
y me refresco en tus piernas
azúles y verdes, frías y tiernas,
esbeltas, perfectas.
De postre, tus ojos, tu cara,
caricias, sudor y suspiros.
Uñas y dientes que tallan
mi cuerpo,
que escriben amor.
Bueno, ya era hora de escribir poesía, fue mucho tiempo de amor, tal vez demasiado, también mucho tiempo de sufrir, estoy seguro que demasiado, es el tiempo de expíar, es el tiempo de sanar, es el tiempo de escribir.
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